Todos estamos familiarizados con las colecciones: de monedas, de postales, de estampitas… pero ¿y las colecciones biológicas? Aunque no lo creas, ¡esas también las conoces!
Reforestar no es lo mismo que restauración ecológica, ni estudiar peces de agua dulce lo mismo estudiar peces del mar. Y nada de esto es cosa fácil de investigar en Centro América.
Te has puesto a pensar ¿qué le pasa a nuestro cuerpo en condiciones extremas? Desde las profundidades de las cuevas hasta el espacio exterior, nuestras células reaccionan a estos cambios no tan “terrestres”.
Hemos escuchado de científicas que estudian un grupo de animales, o ecosistemas enteros, un grupo de microorganismos, virus, y hasta grupos de partículas.
En epiSTEMas te hemos contado ya distintas rutas que puedes tomar en una carrera en STEM, demostrando que ese viejo estereotipo del científico de bata blanca metido en un laboratorio todo el día no es real o, al menos, no es el único caso.
Del agua al aire. Los planes no siempre salen como esperamos, pero distintos caminos siempre nos llevan a nuevos aprendizajes y quizá incluso una nueva pasión que antes desconocíamos.
Para muchas civilizaciones de Mesoamérica las serpientes han sido símbolo de fertilidad; su capacidad de mudar piel simbolizaba la trascendencia; los Maya pensaban que en el cascabel estaba el secreto de la regeneración y la vida.
“No hay duda de que existen los vampiros (…)”, y sí, este personaje de la novela de ‘Drácula’ tenía razón. Pero, hoy en día hay quienes aún creen que todos los murciélagos buscan comer sangre humana, ¡cuando no es verdad!